Entre los problemas más comunes en carretera, aparte de los accidentes automovilísticos, destaca el de los carros averiados en mitad de camino debido a un recalentamiento del motor. De no ser atendido y solucionado de la manera adecuada, este percance puede dañar el motor de tu coche de forma irreparable.

Las causas de esta avería pueden ser muchas: una obstrucción del radiador (por exceso de óxido o por suciedad), la pérdida del líquido refrigerante, un ventilador interno en mal estado o un termostato deteriorado. Sea cual sea el motivo, a continuación te indicamos una serie de consejos para que puedas reaccionar de forma correcta si algún día sufres este problema.

Detén la marcha

Si estás conduciendo y de repente ves que la aguja de la temperatura indica un valor de más de 100 °C y que tu carro te está mostrando una luz roja en la señal del refrigerante, has de reducir la velocidad, detenerte en cuanto puedas y apagar el motor. No es nada recomendable que continúes la marcha, ya que la temperatura seguirá aumentando, lo que provocará que el motor pierda potencia y pueda romperse.

Espera a que se produzca un enfriamiento paulatino

Es muy importante que apagues el aire acondicionado y que bajes todas las ventanillas. Además, si es posible, abre las puertas. Esto permitirá una mayor circulación de aire fresco en el interior del vehículo y no lo forzarás a que trabaje por sí solo en su enfriamiento.

Resulta fundamental que sepas que no debes abrir el capó inmediatamente te hayas orillado, puesto que el cambio tan brusco de temperatura puede generar que las válvulas se agarroten y que la junta de culata pueda romperse. Por otro lado, puede ser muy peligroso para ti al exponerte de frente a una temperatura tan elevada.

Revisa el nivel del refrigerante

Cuando hayan pasado algunos minutos, podrás levantar el capó para terminar de disipar el calor concentrado en el motor. Acto seguido, abre el tapón del depósito del líquido refrigerante con la ayuda de un trapo para evitar quemaduras.

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Una de las causas más frecuentes en el recalentamiento es la pérdida del anticongelante, por lo que has de comprobar la cantidad de este líquido. Un nivel demasiado bajo puede indicarte que hay alguna fuga en una de las mangueras del motor. Para identificar la fuente de la ruptura, deberás examinar el motor en busca de posibles humedades o revisar que no haya una caída del fluido por debajo de tu auto.

Si no ves el nivel del refrigerante muy bajo, significa que el daño está en otro lugar. Si, por el contrario, sí está muy disminuido pero no existe ninguna fuga, espera a que el motor termine de enfriarse completamente y aumenta el nivel del refrigerante.

Comprueba el estado del radiador

Si el radiador se encuentra obstruido por partículas de polvo, tierra o incluso hojas, deberás llevar a cabo una limpieza más profunda. En este caso, probablemente, necesitarás acudir a un taller de mecánica. Para ello, espera un buen rato hasta que la temperatura haya disminuido considerablemente y conduce despacio hasta llegar al taller más próximo. Allí podrás limpiarlo con un chorro potente de agua o usar un cepillo de nailon para eliminar los residuos y luego pasarle aire comprimido.

Chequea el ventilador

Verifica si las aspas del ventilador están en buen estado, sin obstrucciones ni residuos acumulados en su superficie. Revisa también que no existan daños en las conexiones eléctricas. Recuerda que el ventilador entra en funcionamiento cuando el interior del carro alcanza los 85 grados, por lo que deberás prender el motor para comprobar que se pone en marcha. Si está averiado, significa que la avería se encuentra en el interruptor térmico.

No te olvides del termostato

El termostato se encarga de regular la temperatura del motor cuando este se encuentra más allá de su promedio de 90 grados. De este modo, se evita que el refrigerante pase a través del radiador. Cuando el termostato está averiado, va a permanecer apagado permanentemente y no evitará el sobrecalentamiento del motor. Así que, para comprobar su estado, debes verificar que, cuando el motor esté caliente, las mangueras también lo estén. Esto indicaría que el refrigerante está circulando con normalidad.

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Sea cual sea la causa de la avería, lo más recomendable será que sigas los consejos que te hemos brindado, pero cuanto antes has de acercarte a un taller para que le realicen al auto un examen más exhaustivo.

En todo caso, no olvides que, para evitar un futuro recalentamiento del motor, es preciso que lleves a cabo un mantenimiento periódico tanto de las mangueras del refrigerante como del radiador y el ventilador (los cuales son los más propensos a averiarse). Para evitar problemas en el radiador, lo mejor es cambiar el agua cada 50 000 km y el termostato cada 100 000 km.